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Historia del canario doméstico

La historia del canario como ave de jaula y animal doméstico, es mucho más difusa que la del periquito por ser también más remota. No obstante, nos hemos estado informando sobre la introducción de los canarios en los hogares y hemos podido reconstruir una breve historia que esperamos que sea de vuestro agrado.

No sabemos exactamente cuándo se introdujo el canario en Europa, aunque se cree que, como precedente, el centro precursor fue la península italiana, frente a la isla de Elba. En este lugar, se soltaron una gran cantidad de canarios. No obstante, el número de capturas fue excesivo y no pudieron naturalizarse en el medio.

El registro con el que nos encontramos data del año 1585, cuando el naturista suizo Gestner catalogó al canario como ave de jaula; en 1610, otro naturalista italiano, Aldrovandi, publicó en 1610 una completa descripción del ave. No obstante, Belon, un importante naturalista francés, no lo catalogó en su libro publicado en 1555 y 1585.

En lo que respecta la terminología (y las fuentes que nos han llegado) existe una cuestión paradójica. Aunque la primera referencia a las islas Canarias, con este nombre, data de 1592, el término “pájaro canario” se usó por primera vez en Inglaterra 16 años antes.

La adopción de canarios en los hogares y su conservación en jaulas con uso ornamental se extendió con rapidez. Las fuentes de la época demuestran que entre finales del siglo XVI y durante el XVII eran comunes en Inglaterra y Alemania.

De hecho, Alemania es considerada por los expertos como el primer centro de cría de canarios. Al parecer, aprovecharon su bello canto para imitar al ruiseñor (que se adiestraba en la vecina Austria), hasta que apareció la raza del canario flauta. Otros países que se dedicaron a la cría del canario fueron Bélgica y Holanda.

Como sabemos, el canario prolifera en las Islas Canarias que, al ser conquistadas por España a finales del siglo XV, supusieron una fuente de exportación del canario silvestre al continente europeo. De hecho, esto supuso un gran negocio para nuestro país. En cuanto a las Islas Azores, sucedió algo similar.

En conclusión, podemos suponer que la historia del canario es bastante similar a la del periquito común, en lo que respecta a su introducción en el espacio doméstico: tras el triunfo de una primera exportación, su popularidad aumentó y comenzó a criarse en función de los criterios de selección natural. Esto hizo que en poco tiempo se tuviesen muchos tipos de canarios, de diverso canto y color. Después, durante su comercialización, fueron muy queridos, se expandieron rápidamente y pasaron a estar muy cotizados, pasando a ser una moda ornamental. Para finalizar, la especie doméstica pasó a ser mucho más conocida que la silvestre o común.