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El mono como mascota

El mono como mascota

Los monos conjuntamente con los hombres son en conjunto los llamados primates, en atención a que se trata de los primeros seres de la escala zoológica.

Entre otros caracteres los monos tienen perfectamente diferenciada algunas partes de su cuerpo, como lo son la cara, el cuerpo y las extremidades, característica común con los hombres y que los diferencia del resto de los animales considerados “inferiores” dentro de las clasificaciones de los animales.

Son, en general, animales trepadores, ya que son oriundos de zonas boscosas y viven en lo alto de las copas de los árboles. Por lo tanto, si se los busca como mascotas habrá que proporcionarles algún elemento para que se puedan subir. Si no existen árboles con los que interactuar, se podrá sustituir por algún artificio parecido o apilar piedras por las que puedan elevarse hasta las alturas.

Tienen una gran ventaja con respecto a lo que comen, ya que se adaptan fácilmente a cualquier clase de alimentación.

Son mascotas ideales para aquellos lugares de climas cálidos o templados, ya que viven en zonas tropicales e incluso ecuatoriales. Sin embargo no se adaptan con igual facilidad a los climas fríos. Esto habrá que tenerlo muy en cuenta a la hora de decidir si tenerlos como mascota, porque no es bueno que los animales sufran o enfermen sólo porque queremos tenerlos con nosotros, sin tener en cuenta sus propias necesidades y habitat.

En general son tranquilos y de buen carácter. Sin embargo, en algunos lugares, se les ha hecho fama de ser malos y agresivos. Como en todos los casos, esto dependerá del trato que reciban y de la manera en que se los respeta, en cuanto a sus características naturales.

Obviamente son muy inteligentes y captan fácilmente pedidos u órdenes. La mayoría son, además, muy expresivos, aunque eso dependerá del tipo de mono de que se trate, ya que, hay que saber, que dentro de los simios, también existe una gran variedad de tipos, con distintas características entre sí.

En suma, el mono puede ser una buena mascota. Es importante informarse antes de tenerlo, cuales son sus necesidades y como debe ser tratado. De hacerlo así, seguro le brindará muchas satisfacciones a quien lo cuide con cariño y dedicación.

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Un hurón como mascota

En los últimos años, una de las mascotas que más se ha puesto de moda adquirir son los hurones. Es la opción perfecta para aquellos que busquen tener una mascota graciosa con la que interactuar, sin requerir los cuidados de un perro o gato.

Pertenecen a la familia de los mustélidos –no a los roedores, como se cree frecuentemente– y su tamaño adulto oscila entre los treinta y cuarenta y cinco centímetros de largo, pesando en torno a un kilo y medio o dos. Es pariente de la nutria, el tejón, la mofeta, la marta y la comadreja. Existen distintos colores, aunque en general se suelen caracterizar por poseer una mancha con formar de antifaz a la altura de los ojos. Su pelaje es denso y característico, aunque no desprende tanto como otras mascotas.

Aunque antes eran criados para la caza, la mayoría de los hurones actualmente son domésticos. Esto es así porque son animales capaces de aportar mucho cariño y compañía; por otro lado, son muy amaestrables y aprenden trucos con facilidad. Son bastante inteligentes y tienen un sistema de comunicación entre ellos bastante completo basado en el aroma que desprenden sus glándulas.

En tanto que tienen a esconderse en cualquier rincón, una de las prioridades que debemos tener cuando nos hacemos con uno, es conseguir una jaula adecuada (también porque es el lugar donde van a pasar mayor tiempo). Lo fundamental es que tenga varios pisos y espacio suficiente para que se sienta confortable (como mínimo debe tener noventa centímetros de largo por sesenta de ancho y setenta de alto); por otro lado, debe ser de metal y barrotes, nunca de cristal. Debemos tener cuidado con su limpieza y ventilación (uno de los aspectos más característicos de este animal es su mal olor: una forma complementaria de evitarlo es bañándolo con champú especial y teniendo especial cuidado con los oídos). La jaula deberá ser lavada una vez al mes con lejía. Y la cajita de sus necesidades deberá reponerse una vez por semana.

El cerdo vietnamita

Probablemente, una de las mascotas más exóticas que podemos tener en nuestra casa, sea el cerdo vietnamita. Aunque la domesticación del cerdo común por el hombre data de hace aproximadamente 5.000 años, durante la mayor parte de este tiempo se han criado con fines alimenticios y no de compañía. Tener a un cerdo doméstico como mascota, es una posibilidad prácticamente inviable, por sus dimensiones y la cantidad de recursos que consume.

No obstante, el cerdo vietnamita, es diferente, principalmente por su reducido tamaño. Aunque en España aún resulta bastante insólito encontrar un cerdo vietnamita en un hogar, en Estados Unidos ya se trata de una costumbre bastante arraigada. A modo de curiosidad, George Cloonie fue uno de los primero en adquirir uno de éstos.

Se trata de un tipo de cerdo que mide en torno a medio metro de longitud y no suele sobrepasar los 35 kilogramos de peso. En lo que respecta al resto de su morfología, son animales de color negro, con manchas blancas en el vientre. Viven en torno a 15 y 17 años.

En cuanto a su alimentación, son omnívoros. Si vamos a tenerlos en el hogar, se recomienda que les demos frutas, verduras y compuestos de cereales, combinándolos con pequeñas cantidades de proteínas: carnes, pescados, piensos para perros, etc. Si les damos pienso de cebo, correremos el riesgo de sobrealimentarles y de que sufran problemas de obesidad. A veces se recomienda el pienso para caballos, porque contiene muchas proteínas, pocas grasas y les mantiene sanos y fuertes. También debemos asegurarnos de que dispongan de agua fresca para beber.

Son animales bastante sociables: se relacionan bien con otros cerdos de su especie, perros y niños; de hecho, les gusta mucho jugar y son muy cariñosos. Es bueno que se les saque a pasear. No obstante, necesita hacer ejercicio con asiduidad.

Lo adecuado es que haga sus necesidades en un arenero de gatos, y no en la calle como los perros. En contra del concepto general que se tiene de los cerdos, éstos son muy limpios, lo cual supone una ventaja añadida para la convivencia con su especie. De hecho, su olor corporal es más suave que el de los perros, necesitando, como éstos, un baño de vez en cuando.

Por otro lado, son muy inteligentes, lo cual facilita el adiestramiento. No obstante, esta capacidad suya puede hacer se nos vayan de las manos. Son bastante glotones y pueden aprender, por ejemplo, a abrir la nevera solos y robar comida. Pueden llegar a ser destructivos si se les educa mal. Sin embargo, su inteligencia, ligada a su gran sentido del olfato, ha hecho que a menudo el hombre les use para rastrear trufas, detectar explosivos y alijos de droga.