Los perros y sus monumentos

hachiko

Los perros son la mascota más apreciada, el dulce compañero de la infancia y el callado amigo de la adultez, quizá por ello es que los perros se hacen tan entrañables; son juguetos, son calmados, protegen a su amo, saben ser humildes y siempre están dispuestos a ir a donde sea, no importa el tiempo que haga ni la hora que sea. Esas cualidades son las que hacen de los perros, la mascota ideal. Y a la mascota ideal hay que admirarla, hay que cuidarla, hay que mimarla y hasta hay que recrearla monumentalmente.

Existen en el mundo, varios monumentos a los perros, que buscan resaltar la importancia de los perros como mascotas y su especial carácter que los ha hecho parte de la historia de la humanidad. Porque perros han existido en toda época y en todo país, y ya hemos escuchado historias sobre los perros de grandes prohombres y de perros que contribuyeron como Laika al progreso. Hoy te contamos sobre algunos de los monumentos a los perros que se han erigido en el mundo.

El monumento al perro Bobby en Edimburgo ha sido uno de los más admirados por la historia que se deduce de él, y es hoy también uno de los más  visitados. Bobby era el perro de un jardinero obligado a emplearse como vigilante, y que llegado a Edimburgo adquirió un Skye Terrier al que llamó Bobby. Se convirtieron en inseparables y el perro acompañó a su amo hasta el día de su muerte y aún mucho tiempo después. Porque a la muerte de su amo, Bobby se negó a abandonar el cementerio y permaneció al lado de su amo viviendo en los alrededor de su tumba hasta su muerte muchos años después. Por ello la ciudad de Edimburgo le hizo un hermoso monumento y reconoció la actitud ejemplar de un perro.

William A Ellerbrock era un capitán de barco con un perro leal y amigable. Durante un incendio a la barca de su dueño «Boss» como se llamaba el perro, no abandonó a su amo y trató en todo momento de salvarlo muriendo al final juntos. Por esta razón fueron enterrados juntos y la familia mandó a levantar una lápida con la imagen del perro Boss, a la que añadieron la frase «fiel por siempre». Un perro policía suele ser cotidiano hoy, muchos años atrás no abundaban tanto, y en Argentina uno de los primeros fue «Chonino». Cuando en medio de un enfrentamiento de la policía con unos maleantes, Chonino fue herido de muerte por uno de ellos, la valentía del perro de enfrentarse a ellos y arrancarles una billetera con su identificación logró su captura tiempo después.

Por Chonino perro fiel y valiente fue instaurado el Día del Perro en Argentina , que se celebra cada año el 6 de junio y en la escuela de policía bonaerense se colocó una estatua en su honor.  En la misma Argentina en la región del Chaco, solía habitar en los años ’60 un perro llamado Fernando. Perro amigable y silencioso recorría toda la ciudad cada día, haciendo paradas en el cine, en el Banco de la Nación Argentina y otros lugares, por lo que fue haciéndose muy conocido. Solía llegar a temprana hora al Banco y estar presente cuando abrían la sucursal para luego desayunar en un cubículo con el gerente del banco, luego iba al cine y los mercados. Cuando murió en 1963 toda la ciudad lo lamentó y le honró con 3 distintas estatuas que le recuerdan.

Hachiko Akita quizá sea el más célebre de los perros, porque su historia ha llegado a millones alrededor del mundo gracias a la magia del cine. Hachiko era un cachorrito de meses cuando fue enviado al profesor del departamento de Agricultura de la universidad de Tokio que lo llevó a su hogar. El pequeño cachorro se convirtió en un hermoso y fiel perro, que acompañaba cada día a su amo hasta la estación de tren y le esperaba para que cuando volviera del trabajo, emprendieran el regreso a casa juntos.  Aquello ocurría en los años de 1920, y en 1925 el profesor murió de un ataque al corazón antes de volver a casa, mientras su perro fielmente esperaba en la estación.

Aunque todos pretendieron convencer al perro de no salir a la estación cada día, aún bajo condiciones climáticas extremas, el perro no faltó un solo día del resto de su vida a esperar fielmente a su amo. Por ello los habitantes de la ciudad erigieron en la Estación una estatua para el perro, donde finalmente él murió. Un perro viajante Lampo llegó a la estación del tren de Campligia Maritima Italia en los años 60. Lejos de mantenerse en la Estación donde se hizo habitual, viajaba en los trenes que iban y venían a distintos puntos de Italia, así en pocos años era muy conocido por el personal de trenes y los habituales de la estación. Murió atropellado por un tren y en su honor existe en la estación de Campligia Maritima una estatua.  La imagen que ilustra este post son los restos Hachiko que se exhiben en el Museo Nacional de Tokio.

Imagen: Vía

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