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Limpieza de peceras

Los peces son muy lindas mascotas, sobretodo para los niños chicos. También las peceras son muy bonitas a la vista, decorativas y un lindo motivo de conversación. Pero, el problema de las peceras es que hay que mantenerlas limpias, para que los peces se encuentren cómodos en ese hábitat. Se ensucian muy rápidamente, dependiendo del tamaño que tengan y de las especies de peces que alberguen y si son de agua fría o agua caliente.

Las peceras domésticas de agua fría generalmente tendrán algún piso de piedritas y pueden tener algunos elementos decorativos o plantas de agua.

Para realizar la limpieza completa, primero que nada hay que sacar a los peces con un colador chiquito hacia otro cubículo que tenga el mismo tipo de agua. Esta operación habrá que hacerla con delicadeza, tratando de que los peces pasen el menor tiempo posible fuera del agua y por supuesto, evitando las caídas, ya que los peces son animalitos muy delicados.

Luego de que se saquen los peces se vaciará la pecera completamente y se sacarán las piedras del fondo. Toca el turno de limpiar las piedras. Se pasarán varias veces por agua, hasta que se les logre sacar el moho adherido a ellas. La misma operación se hará con los elementos decorativos de la pecera.

La pecera misma debe ser bien limpiada con agua y jabón en sus bordes de vidrio u otro material. Y luego es importante que se enjuague bien. No deben quedar adherencias de jabón en el recipiente.

Finalmente, una vez efectuada la limpieza de cada uno de los elementos, es el momento de volverlos a colocar: primero las piedras, luego el agua (con los aditamentos que se le pongan, en caso de que se usen), los objetos de decoración y por último los peces.

La pecera está limpia: ya se les puede dar de comer a los peces, en el horario acostumbrado. Seguro ya se les nota más contentos. De verdad los peces son muy expresivos, si se les conoce y se los observa bien.

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La casa ideal para tu cobaya

cobaya

Si tienes pensado adoptar una cobaya, es importante que pienses en proporcionarle el hogar adecuado. Si dispones del espacio suficiente, te recomendamos una jaula grande, puesto que así tu mascota gozará de espacio suficiente para poder jugar y estirar sus patitas, y tú no tendrás que limpiar el receptáculo con tanta frecuencia. Es aconsejable un tamaño de 65 cm de largo, 40 de ancho y 35 de alto. Se necesitan unos 20 cm adicionales por cada cobaya que vayas a introducir. A pesar de todo, si se dispone de sitio, tu mascota estaría mejor en una jaula de un mínimo de 100 cm de largo, ya que al añadírsele todos los accesorios como son la casita, recipiente para comida y objetos de ocio y ejercicio, quedaría poco espacio para ella. Una jaula con base de plástico siempre resulta más sencilla de limpiar. No aconsejamos las jaulas con rejas en el suelo, puesto que podrían lastimar las patitas de vuestro roedor, a pesar de facilitar la limpieza.

Es aconsejable que los primeros días que pase tu cobaya en la jaula, lo haga sin caseta, ya que si no se esconderá en ella y no querrá salir. Debes ganarte su confianza acariciándola, cogiéndola y hablándole con frecuencia. Es adecuado situar la jaula en un lugar elevado para estar de igual a igual con tu animal y no aparecerle como un depredador. Si le alimentas en tu regazo conseguirás que te relacione con algo positivo. Si no posees otras mascotas tienes la opción de dejar abierta trampilla de la jaula para que tu cobaya se sienta más a gusto.  Nunca dejes sola a tu cobaya junto a depredadores, como pueden ser un perro o un gato, por mucho que confíes en ellos (recuerda que se guían por instintos por muy adiestrados que estén). Es conveniente que tu animalito salga diariamente de su jaula para poder ejercitar bien los músculos, eso sí, ten cuidado con los cables eléctricos, puesto que adoran morderlos. Si tenéis la opción, recomendamos poner una especie de cercado para mantener a vuestra mascota a salvo de cualquier peligro.

Recomendamos cubrir la base de la jaula con 2 cm de grosor con granulado de mazorcas de maíz, el cual resulta muy absorbente y sin polvo. Si usamos viruta hemos de asegurarnos que no proviene de muebles barnizados o pintados, puesto que podría intoxicar a nuestra cobaya. La viruta prensada resulta absorbente, inodora y suave. Pon encima del granulado de maíz bastante heno, ya que lo usa para dormir y para comer. No aconsejamos los cilindros de fibra vegetal, ya que a pesar de ser absorbentes, se descomponen formando barro. Nunca le pongas serrín o piedras de gato, puesto que podrían ocasionarle dificultades respiratorias. Tienes la opción de mezclar las virutas con esterillas de goma espuma, paja o forro polar, siempre teniendo en cuenta lo que le va mejor a tu mascota, y a ti a la hora de limpiar. Para el invierno es adecuada la viruta de madera con bastante paja por encima, ya que a la vez que calentita, no huele en varios días. En verano es aconsejable la viruta de madera prensada, puesto que no le dará calor y tampoco huele enseguida.

Tendrías que colocar a tu mascota en un lugar con luz y que posea una temperatura entre 18 y 25 grados. Es importante que no le dé la luz del sol directamente ni corrientes de aire. Sería adecuado también que pudiera vernos en todo momento. Colocaremos un bebedero y un comedero. Este último cuanto más pesado mejor, ya que a las cobayas les encanta volcarlos para así esparcir toda la comida y escoger lo que más les gusta. Acuérdate de colocarle una casita bien acogedora cuando el animal ya se haya habituado a ti. Si lo deseas puedes comprar una jaula portátil pequeña y ligera para los traslados como pueden ser viajes o visitas al veterinario.

¡Construye un gran hogar para tu amada cobaya!